miércoles, 15 de junio de 2011

¿Me rendí?

From 28 November 2010 StemCells&AtomBombs: Did I give up?



No, no se preocupen. No me he rendido.
No, no se preocupen. No he caído en una profunda depresión.
No, no se preocupen. No he estado demasiado ocupado con mi vida ni me he olvidado del blog.

De hecho, ha sido porque he estado ocupado con este blog que solo habrá tres entradas en el blog de noviembre.

¿Piensan que estoy inventando excusas?

Primero que nada, más y más curas de lesión en la médula espinal se están llevando a ensayos clínicos o están solicitando ser aprobadas, así que me gustaría ponerles al corriente el próximo mes. No soy el tipo con la mentalidad más científica del mundo, así que estoy leyendo un poco para poderles dar un poco de información de calidad. Incluso parece que habrá un ensayo clínico en Japón en el futuro cercano. ¡Ya viene la cura!

Segundo, para que no piensen que estoy inventando este asunto de las células madre/cura de la lesión en la médula espinal, he sido muy afortunado en obtener una entrevista con un científico de lesión en la médula espinal mundialmente reconocido. Sus palabras y actividades serán el foco central de otro blog en diciembre. Él también cree que una cura es possible, y él sabe de lo que habla.

También tengo otra entrevista planeada en las próximas dos semanas y actualmente estoy trabajando en los antecedentes. Es con una gran organización de cura de lesión en la médula espinal basada en América. Acaba de terminar una conferencia en la que reunió a muchos investigadores y activistas destacados de todo el mundo. Quiero poder mostrarles cómo la gente normal puede contribuir a una cura, porque este grupo cree también que una cura es posible.

Las ediciones en otros idiomas también están despegando. Desde que comencé este blog en inglés, también he lanzado las versiones en japonés (幹細胞原爆) e italiano (CelluleStaminali&BombeAtomiche) con la ayuda de increíbles traductores voluntarios. Una página de Facebook italiana y una página de Facebook en inglés también se han lanzado. Por favor abre tu sesión de Facebook y haz click en ‘Me gusta’ en estas páginas. También espero lanzar las páginas en ruso, francés, rumano y alemán en el próximo mes. Quiero llevar información acerca de la cura al resto del mundo.

Finalmente, el objetivo de este blog no era ser una operación del tipo ‘el mundo de la lesión en la médula espinal según Dennis’, sino acercarme a otros activistas que luchan por una cura. He conseguido contactos tremendos con gente alrededor del mundo que tiene toda el mismo objetivo: sacarnos de nuestras sillas y regresarnos al mundo caminante. Mis discusiones con esta gente han sido maravillosas y espero tener algunas noticias para ustedes acerca de estas actividades. Toda esta gente cree que una cura es posible.

El próximo mes y el próximo año, me gustaría enfocarme en cómo pueden ayudarme a hacer de la cura una realidad. Todas las personas con quienes hablo piensan que la cura está a nuestro alcance, pero su cooperación la hará llegar aún antes.

P.D. Y para demostrarles que no soy solamente trabajo, trabajo y más trabajo. Las fotos en este blog son de mi familia, tomadas durante el SHICHI-GO-SAN de mi hijo más pequeño. Esta es la gente para quien es la cura. 

martes, 14 de junio de 2011

¿Paracaidismo acrobático? ¿Por qué demonios haría paracaidismo acrobático?

From 20 November 2010 StemCells&AtomBombs: Skydiving? Why in the hell would I go skydiving?



Primer día después de la cura.


Son las 7:00 a.m. y ya los niños están revoloteando alrededor de mi cabeza en el primer piso. Cantan canciones japonesas con las que estoy vagamente familiarizado, y luego comienzan a exigirme que juegue con ellos. Así que lo hago.

Saltando de mi futón… En realidad no puedes saltar de un futón en el piso (tatami para ser exacto), me doy la vuelta y me levanto. Salgo por la puerta principal, recojo el periódico, tomo mis cigarrillos y me encamino al baño, donde puedo leer el periódico y fumar por unos cuantos minutos en paz y tranquilidad.

Después de haber tenido estos pocos minutos, es hora de poner en marcha el desayuno en el segundo piso. Les pregunto a los niños cómo quieren que les prepare sus huevos. "Duros," contesta uno, "fritos," contesta el otro, pero yo les digo que decidan UNA sola forma de preparar sus huevos y yo estaré de acuerdo con lo que sea. Entablan un rápido combate de janken (piedra, papel o tijeras), y Luca, el mayor, gana. Serán fritos.

Huevos, salchichas (no verdaderas salchichas italianas, sino minúsculas salchichitas tipo wiener de Japón), tostadas (no con aceite de oliva y ajo, sino con queso procesado derretido), leche, y café para mí. Es hora de comer, pero para Luca y Lio, es hora de pelear por cada huevo, wiener y rebanada de tostada. Yo grito, y eso los calma. Finalmente comemos.

La próxima batalla. Es martes en la mañana, durante las vacaciones de Obon (cuando los muertos regresan a casa en Japón y tenemos una semana de vacaciones para recibirlos), así que no quiero malgastar el día. "Lávense los dientes y vístanse." Otra vez gano y se van al tercer piso para alistarse. Para mí, son cinco minutos de paz con los que corro afuera al balcón con los restos de mi café, mi periódico y mis cigarrillos a saborear un momento de paz.

"Estamos listos." Bajan corriendo las escaleras y se preparan para jugar en la calle. Me pregunto si ahora me dejarán tranquilo, pero al ver la calle vacía abajo, me doy cuenta de que sin otros niños pronto me harán señas para que me acerque, y yo lo haré con gusto. 

Ahora estamos los tres en la calurosa calle de agosto jugando el juego de Obama. Es un juego interesante. Antes se llamaba el juego de Osama (no del tipo Bin Laden). Osama significa rey en japonés y en este juego subes de nivel hasta que finalmente eres el rey. Lo nombramos el juego de Obama después de las elecciones norteamericanas.

Jugamos por aproximadamente una hora hasta que todos estamos bañados en el sudor de Osaka que acarrea la humedad y luego todos acordamos regresar a la casa y al aire acondicionado. Espero que hayamos terminado, pero mi esposa, quien todavía no ha estado afuera en el calor, declara que vamos a ir a Konan, un centro de materiales de construcción del vecindario.

A pesar del hecho de que el calor es sofocante, estoy bastante contento de ir. Quiero buscar un poco de madera para construir estantes en la despensa, llevarme algunas plantas nuevas, una nueva maceta para mi olivo, y comprar cualquier otra cosa que tenga el lugar. Konan es genial, pero ¡montar bicicleta para llegar ahí da un CALOR!

Finalmente ahí, compramos todas las cosas que necesitamos, y las que no necesitamos, y luego nos dirigimos al estacionamiento para comer helados. Desearía que hubiera una cerveza para mí, pero no la hay, e incluso si la hubiese, mi esposa no me dejaría tomar cerveza a las tres de la tarde.

Llegamos a la casa tras la larga subida en bicicleta por hyakuenbashi (el puente de los cien yenes), y justo cuando estoy listo para comenzar a relajarme y beber una cerveza sin importar quién se oponga, decidimos salir otra vez. Esta vez a comprar okonomiyaki que es como... No sé como qué es. Comí okonomiyaki en mi primer día en Japón y me dijeron que era una pizza japonesa. Bueno, no es una pizza, es más bien como un panqueque relleno con repollo picado y rebanadas de puerco. Como sea, es delicioso y lo comemos.

Ah, olvidé algo. Antes de ir a comer okonomiyaki, mis niños deciden que sería divertido ir al sento (baño público) después de comer, así que primero tenemos que buscar nuestra ropa y nuestras toallas. No sé si alguno de ustedes sabe lo que es un baño público, pero en Japón voy a menudo.

Es básicamente un lugar con excelentes baños grandes y duchas a lo largo de la pared. Unas geniales tinas grandes de agua caliente y humeante, algunas adentro y otras afuera, además de saunas y sillas de masajes. Es maravilloso, y si logras aprender a desnudarte con un montón de tipos, pronto aprendes a disfrutarlo, como yo lo hice.

Así que después del okonomiyaki, Luca, Lio y yo estamos sentados hasta el cuello afuera en agua muy caliente. Es maravilloso, pero olvidé la razón real de su insistencia. El baño público al que voy, Shintokuyu, tiene una sala con helados. Así que a pesar de que quiero quedarme y empaparme en el agua hirviendo, salgo y satisfago el deseo de mis niños de comerse un helado. Tengo suerte, sin embargo, porque venden tanto helado COMO cerveza.

Estoy agotado pero en la bicicleta de regreso a casa (aproximadamente 2 minutos) me doy cuenta de que me falta lo más importante para el final de un día genial: MÁS cerveza. Paramos en la tienda, nos llevamos unas cuantas, y nos dirigimos a la casa.

Jugamos arriba en el dormitorio de los niños en el tercer piso. Les cuento una historia y luego rezamos nuestras oraciones. El padre nuestro, el Ave María, y toda una gama de otras oraciones dichas en inglés, italiano, japonés, e incluso latín. Pero no hubiera importado si las hubiera dicho en swahili, ya están ambos dormidos.

Ahora regreso abajo al primer piso, hace demasiado calor arriba para mí. Desenrollo el futón, destapo una cerveza, y leo hasta quedarme dormido. Les he prometido a los niños que mañana iremos a ZA BOOM, que es una gran piscina en un parque de diversiones a unos treinta minutos de mi casa.

¿Suena aburrido? No para mí.

Es en realidad lo que hice el día en que quedé paralizado. Ese día, solo llegué a la parte del futón en el primer piso antes de que comenzara el dolor y corriéramos al hospital, dejando a mis niños preocupados por su papa Y porque no iban a ir a ZA BOOM.

En cuanto a mí, el primer día en que retome mi libertad, deseo volver a vivir el último día sin el dolor que comenzó todo esto (y espero que sin los cigarrillos). Luego quiero terminar mis festividades de Obon y regresar a enseñar y a la unión, y hacerlo de pie.

Eso es todo.

Recuerdo mi primera sesión de rehabilitación tres días después de mi operación. El fisioterapeuta, quien era un tipo realmente amable, me contó de cómo gente en sillas de ruedas subía montañas, buceaba, hacía paracaidismo y viajaba por todo el mundo.

Me dije a mí mismo: "Este tipo está loco." Estaba hablando acerca de mi nueva vida placentera en la silla. ¿Por qué demonios querría yo ir a bucear o hacer paracaidismo desde mi silla? Nunca hice estas cosas antes de quedar paralizado, así que ¿por qué querría hacerlas ahora? Preferiría haber discutido las nuevas curas que están siendo investigadas para la lesión en la médula espinal. En cambio recibí la charla de la “vida en la silla”.

Quizás se trata de validarte o sentirte vivo; de que puedes hacer estas cosas incluso si estás en la silla. Pero yo no necesito estas cosas para validar el hecho de que estoy vivo. Tengo dolores y alfileres y agujas que me recuerdan que estoy vivo. No estoy criticando a aquellos que sí hacen estas cosas. Quizás a ellos les gusta. Quizás ellos antes lo hacían. Quizás lo comenzaron a hacer después de que quedaron paralizados.

Lo único que estoy diciendo es que preferiría pasar mi tiempo tratando de hacer de la cura una realidad en lugar de bajar esquiando una montaña en mi silla. No necesito diversiones, porque la vida en la silla no es divertida.

Cuando me digan que no hay ninguna esperanza; cuando todas las investigaciones demuestren que curar la lesión en la médula espinal es imposible, puede que entonces decida que bucear es algo en lo que realmente debería involucrarme. 


Translator – Melissa González

La opinión del Washington Post sobre estar de pie. ¿Y la revolución?

From 05 November 2010 StemCells&AtomBombs:The Washington Post on standing. And revolution?



Mark Ramírez, directivo de AOL, lo hace. «Es más natural. No volvería a estar sentado».

Kate Kirkpatrick, directiva de Gensler, lo hace. «Ya no siento esa necesidad de echarme una siesta al mediodía. Mi cuerpo está más sano, más alerta. La tirantez del cuello que sale por estar sentado todo el día también ha desaparecido. Simplemente me siento más cómoda ahora».

Los contables lo hacen. Los programadores, burocráticos y teleoperadores lo hacen. Incluso Donald Rumsfeld, el ex secretario de Defensa, lo hace.

Os preguntaréis: ¿hacer qué?
Estar de pie. Y les encanta.

Justo cuando creía estar leyendo un artículo sobre personas que estaban en silla de ruedas y que ahora están de pie, me dí cuenta de que el artículo trataba sobre estar de pie en el trabajo. Se trataba de un artículo sobre un nuevo escritorio elevado y la empresa que lo fabrica: GeekDesk. Sí, también vosotros podéis estar de pie en el trabajo con un nuevo escritorio de 800 dólares que se eleva gracias a motores eléctricos.

Podéis, si podéis estar de pie.

Pero, justo cuando iba a pasar al siguiente artículo, decidí seguir leyendo, y estoy contento de haberlo hecho. Descubrí algunas razones muy interesantes de por qué es tan importante levantarme de mi silla de ruedas. Incluso puede que haya encontrado algunas ideas sobre cómo lograrlo.

James Levine, un endocrino de la famosa Mayo Clinic y autor de Your Chair: Comfortable but Deadly, nos da más detalles que respaldan su afirmación: «fuimos hechos para estar de pie».

·         Cuando nos sentamos, las funciones biológicas importantes descansan.
·         Una enzima que absorbe grasa de nuestro flujo sanguíneo funciona correctamente solo cuando el cuerpo está en posición vertical.
·         Estar de pie evita enfermedades cardíacas, quema calorías, aumenta la forma en la que la insulina reduce la glucosa y produce colesterol bueno.

Aprendí por qué estar sentado todo el día es lo que el importante investigador sobre inactividad Marc Hamilton denomina arriesgado y peligroso. Hamilton llega incluso más allá, denominando el problema de estar sentado «el nuevo tabaco».

Bromeando dije que si vuelvo a ponerme de pie (no, no si vuelvo a ponerme de pie, sino cuando vuelva a ponerme de pie) tiraré todas las sillas que tengo en casa. Pero, ¿cómo me levantaré de mi silla? Ése es el punto importante.

Hasta que no llegué a la última oración del último párrafo, James Levine, como un nuevo Lenin, no me dio la respuesta a cómo conseguiremos levantarnos de nuestras sillas de ruedas.

«Personas sentadas de todo el mundo, ¡ha llegado la hora de levantarse!»

Todas las citas han sido tomas de la edición del 17 de octubre de 2010 del artículo «Those with a desk job, please stand up», publicado en el Washington Post.