sábado, 2 de abril de 2011

No sólo posible, sino inevitable

From 14 June 2010 StemCells&AtomBombs: Not only possible, but inevitable


Cuando pensamos en la bomba atómica, con frecuencia culpamos, o nos horrorizamos con Estados Unidos y su ingeniosidad científica. La gente suele olvidar que los gobiernos de tres países, y científicos de muchos países diferentes, formaron parte del equipo que hizo posible la bomba atómica.

Canadá participo a causa de sus valiosos depósitos de uranio, y además, acogió a muchos científicos británicos que trasladaron sus investigaciones a Canadá, tras el bombardeo de Gran Bretaña. Los científicos británicos, también trataban de desarrollar la bomba atómica y, en 1940, crearon el comité MAUD para examinar la cantidad crítica de uranio necesaria para la bomba. Los Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, cooperaron en la fabricación de la bomba atómica, y en un tiempo record, ya que estaban en una carrera contra los nazis.

James Chadwick no es un nombre que mucha gente asocie con la bomba atómica. Alcanzó protagonismo en 1935, cuando ganó el Premio Nobel de física por su descubrimiento del neutrón en 1932. Si hacéis memoria de las clases de física del instituto, recordaréis que los átomos están formados por protones, electrones y neutrones. Hasta 1932, no se conocía el neutrón. Trece años antes de que el átomo fuera dividido para desatar toda su terrible fuerza, la mayoría de los científicos sabía menos sobre el átomo, que los niños de doce a quince años en la actualidad.

Como miembro del comité MAUD, James Chadwick tomó parte en muchos de los estudios sobre el uranio. En diciembre de 1940, tras observar los resultados de algunas de las investigaciones, concluyó que: “una bomba nuclear no sólo era posible, era inevitable. A partir de ese momento, tuve que tomar somníferos. Era el único remedio.”

Menos de cinco años después, las muertes en Hiroshima y Nagasaki fueron testigos de la terrible predicción de Chadwick.

Esta predicción me recuerda a otra que encontré durante mi investigación sobre las células madre.

Especialistas en neurociencia de todo el mundo están de acuerdo en que reparar una médula espinal lesionada no es cuestión de si es posible, sino de cuándo.

Después de leer cómo la predicción de Chadwick se hizo realidad sólo cincuenta y siete meses después de formularse, me apresuré a ver cuándo había sido formulada la parte sobre la reparación de la médula espinal. Puedo no estar seguro, pero el primer antecedente conocido sobre este asunto, es de la Fundación Christopher and Dana Reeve, que abogan por más investigación sobre las células madre y lesiones de la médula espinal. Desgraciadamente, fue formulada hace ya cuarenta y ocho meses.

Desde mi punto de vista, no creo que estemos a nueve meses de poder afirmar que, “hoy el mundo es testigo de la asombrosa fuerza de los tratamientos con células madre.”  


Translator: Pierre-joseph López Ardisana

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